Sorprendiendo una vez más en las pasarelas, Ronaldo Fraga trajo a la SPFW N41 mucho más que un desfile. Trajo una de las únicas esperanzas de mostrar lo mejor de los refugiados: su historia, la cultura de un país que ya no puede ser llamado “suyo”.

Fraga creó la colección “Re-existência” luego de pasar dos meses en África en el 2015. Otra influencia muy importante fue la literatura del mozambiqueño Mia Couto y del angoleño Valter Hugo Mãe, que utilizan en sus textos elementos muy fuertes como la memoria, el lenguaje, la muerte y la soledad.

Las prendas fueron confeccionadas en tejidos naturales como el lino, lino arrugado, organza, tul, gasa, pailletes (lentejuelas) y seda. Inspiradas en la cultura africana y sus elementos, incluyen colores en tonos piel, beige y terrosos más fuertes pasando por el azul, gris y rosa. Algunas de sus estampas fueron hechas con la máquina de impresión directa en el tejido Evox MTX 8 de Metalnox Digital. La misma imprime en tejidos naturales con al menos 50% de algodón. Lo mejor es que la impresión puede hacerse sobre superficies irregulares como volados, bolsillos, cremalleras, botones, etc. A esto se debe el increíble efecto en las prendas de Fraga.

¿Y qué tiene que ver la moda con esto? Fraga responde:

“La moda tiene diferentes facetas y formas de registrar una historia y la que siempre me seduce es la faceta político-cultural de este fascinante medio de comunicación y consumo creado por el hombre. Con el zoom, el ocre desaparece revelando flores y grafismo multicolores impresos en vestidos, pantalones y camisas. De cerca cada sujeto es una historia en particular. Aquí la ropa es la casa, el refugio, la memoria, el país. Aquí la ropa es la única herencia de su tierra y elemento de la identidad cultural que lo mantiene de pie. Aquí la ropa también es un arma de re-existência”.